Kimberly Alexandra: "Mi sueño es ser una persona capaz de lograr lo que desea"

¿Cuándo descubriste que eras mujer?

Yo tenía aproximadamente 8 años de edad. Me encantaba ver a mi madre arreglándose y maquillándose. Mi madre es una mujer muy hermosa, muy elegante… ¡con poco maquillaje se ve radiante! Un día, estaba esperando con ansias que se marchara al trabajo. Entonces, me quedé sola, entré a su cuarto y me empecé a maquillar. En ese momento, me sentí hermosa por primera vez y sentí que era una mujer porque eso reflejaba el espejo. Luego empecé a vestirme, a mi corta edad, como una mujer cuando estaba a solas. Fantaseaba e imaginaba que era una chica hermosa, bella y radiante… y, finalmente, lo cumplí. Ahora soy feliz porque soy mujer… y así me quedaré.

¿Con qué valores femeninos te identificas más?

Creo que con los valores de la vida. La vida es unos de los valores más importantes que tengo y que necesito para seguir adelante. También los valores de la alegría, la gratitud, la sinceridad, la felicidad, la honestidad, el optimismo, el liderazgo, la superación, el amor… pero hay dos que especialmente quiero destacar porque son los que más practico: el respeto y la tolerancia, porque son la base de vivir en sociedad. ¡Creo que no terminaría de decir los valores femeninos con los que me identifico porque son muchos y más si creo en el valor de ser quien soy, que es el que más me gusta!

Cuándo decidiste mostrarte como mujer hacia los demás, ¿recibiste rechazo de tu familia y amigas/os?

Decidí mostrarme como lo que soy, como mujer, a los 18 años y medio de edad. Esperé a graduarme, tener un trabajo estable y poder pagar un lugar donde vivir y comer para así no tener que dar explicaciones a nadie de lo que yo hacia. Así empecé mi nueva vida. Fue muy difícil porque, a pesar de no vivir con mi familia, mi madre siempre me buscaba, me aconsejaba, porque ella sabia que en mi país, ser gay no está bien visto, y ser travesti, es la muerte. Ella no quería ningún mal para mí y me aconsejaba. Mi papá no se metía, él respetaba mis decisiones. Por otro lado, mis amigos siempre respetaban mis decisiones y lo que yo hacía con mi vida, les daba igual. Ellos siempre están conmigo en las buenas y en las malas situaciones, sea lo que yo sea.

¿El momento más feliz que recuerdas...?

Recuerdo una anécdota feliz cuando tenía 15 años. Yo quería salir del armario. Me gustaba ver a mis amigos de mi edad, libres y felices porque sus padres los aceptaban sin miedo a lo que dijera la sociedad. Me decían que hablara con mis padres pero me daba mucho temor ya que mi madre es líder y pastora de una iglesia cristiana y mi padre es muy machista. Un día, cansada de tanto estrés y con ganas de salir al mundo, busqué a la persona más cercana de mis padres: un pastor amigo de mi madre. Le conté mi historia y el habló con mis padres. Les explicó mi situación, ellos lloraron al saber mi preferencia sexual. Luego se quedaron callados y mi madre me pidió disculpas y me dijo que muchas gracias por haberle dicho la verdad, por confiar en ellos y buscar la mejor forma de decírselo. Mi madre me dijo que si yo era feliz, ella también porque yo era un pedacito de ella y eso nadie lo iba a cambiar. Me dijo también: “soy tu madre y te amo como eres”. Es la anécdota más feliz de mi vida.

Otras anécdotas son cómo elegí mi nombre: siempre me han gustado los dos que tengo desde que tenía 15 años: me gustó Kimberly, porque para mí representa sensualidad, y Alexandra, porque da fuerza y a los chicos les fascina. Y juntos suenan genial: KIMBERLY ALEXANDRA.

Mi sueño es estudiar. Ser alguien en la vida. Ser una persona importante capaz de lograr lo que desee. Mi objetivo es ser feliz y olvidar muchas cosas malas que me sucedieron en mi pasado. Y lo soy, porque además mi familia se siente muy orgullosa porque trabajo en lo que más me gusta: ser una estilista profesional. Mi familia es sin duda, lo más importante para mí. Son un fuerte apoyo incondicional, al igual que mis amigos y amigas que me dan muchos consejos y mucha seguridad. Y también, mi Dios que siempre esta conmigo en las buenas y malas, y que no me señala ni juzga.

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Proyecto de Fundación Triángulo con la colaboración Cattrachas y el Fondo CentroAmericano de Mujeres y financiado por la ODH-MAEC.